- Pero... donde vamos?
- Sorpresa...
- Dame alguna pista porfi...
- Te va a gustar!
- Esto no es una pista!!!!
Me va a gustar... No, no me gustó, me encantó...
No
sabia donde iba, aunque estaba segura que me iba a gustar, no solo por
lo que al final fue, sino porque antes de saber que era ya era feliz
pensando en el picnic que nos habiamos montado, con nuestras
tortillitas, la sandía fresquita, el "mantel pareo"...
La
sensación de que te tapen los ojos y no saber donde vas es muy
inquietante, incluso acojona un poco. Perder el sentido de la vista y
dejarte llevar es una sensación que no habia vivido antes, es confiar
ciegamente (nunca mejor dicho) en la otra persona (aunque una vez te
diera de lleno con una columna)... Ir con los ojos tapados, abrirlos y
encontrarte ante algo que quieres...
Y
allí estuvimos, echando la tarde, viendo molinos que yo esperaba que
fueran mas grandes (cual quijote), conociendolos por dentro, como
funcionaban, haciendo fotos para unirlas a nuestra pared de cosas que
hemos hecho juntos...
Solo
puedo decir gracias, gracias por hacerme pasar una tarde maravillosa,
sonriendo, conociendo cosas nuevas, riendonos, afotandonos y siendo
felices =)
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